Represa hidroeléctrica Yaciretá

Las aguas suben turbias

Después de 10.000 millones de dólares,
después de 20 años, después de los 100 mil peces muertos, después
de las 300 islas bajo el agua, después de la inundación
de una zona equivalente a ocho ciudades de Buenos Aires,
Yaciretá empezó a producir energía. Pero
para el experto naturalista Ricardo Barbetti estos números
son apenas la punta del iceberg de una obra faraónica
que les costará mucho más a los argentinos presentes y futuros.

 

Por Roberto Tassano y Esteban Valentino 

 

 

C

uando a mediados de agosto aparecieron miles de peces muertos en las cercanías de Yaciretá, una gran parte del pueblo argentino descubrió que no siempre la realidad tiene que ver con los avisos publicitarios y que la famosa energía limpia no le va a resultar tan barata a la Nación. Ahora empezamos a descubrir que la naturaleza siempre pasa sus facturas y que armar el lago artificial más grande del mundo no saldrá gratis. La pregunta es entonces cuánto nos costará. Ricardo Barbetti –Jefe de Protección Ambiental y Educación Conservacionista del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia- está convencido de que el monto que habrá que escribir en el cheque ambiental no será pequeño.

Ampliar fotoCuadro de texto: El octavo pasajero

Hay tres patologías que se ven favorecidas  en su desarrollo por la presencia de lagos artificiales: la esquistosomiasis, el dengue, y el paludismo. La más peligrosa es la primera, provocada por un parásito que se reproduce en caracoles de agua dulce y luego en los seres humanos. Como estos caracoles prosperan en agua dulce  quieta, los embalses de las grandes presas hidroeléctricas resultan ideales para su multiplicación. Por ejemplo la enfermedad de avanzó rápidamente en el alto Egipto luego de la creación de Assuan. Otro dato que mete miedo es el del lago Volta, en Ghana. Antes de su formación la incidencia de esquistosomiasis en la zona del 1%. Actualmente hay poblaciones que tienen el dudosa privilegio de tener a la totalidad de su gente infectada. El ciclo de la enfermedad comienza cuando las pequeñas larvas nadadoras se liberan de un caracol. El solo contacto con la piel humana ya produce el contagio. Meter un pie en el agua es suficiente para que las larvas penetren por la piel y comienzan a madurar en el torrente sanguíneo. Suelen enquistarse en el bazo o el hígado produciendo hemorragias varias y debilitamiento en general. Finalmente nuevas larvas llegan al intestino, de allí pasan a las heces y con ellas son expulsadas a las cloacas para volver al rió y recomenzar el peligroso ciclo de nuevo.
- En principio parece necesario preguntarse por los porque de este tipo de obras.

¿Qué tan imprescindibles son?.

- Creo que para empezar a contestar esto hay que reflexionar un poco sobre la cultura que hemos creado y sobre la mentalidad que instauramos como correcta. Sabemos que estas represas provocan un daño gigantesco al ambiente. Esto lo sabe cualquiera medianamente informado. Entonces ...¿por qué se hacen? Y allí tenemos que hablar del hombre que estamos construyendo. En nuestra cultura el metro que mide todo se llama dinero. ¿Se va a bajar un 4% el costo final del kilowatio? Listo, no se discute más. Hacemos la obra y todo lo demás queda afuera precisamente porque el patrón de medida único que se usó fue el dinero. La vida y la salud no son valores que se vayan a tomar en cuenta.

Cuadro de texto: Ecolumnista
Por Hector Horacio Dalmau

Los aplausos y el silencio

 Cuando en 1926, en Estados Unidos, Argentina y Paraguay firmaron los primeros acuerdos orientados a la construcción de una represa que aprovechara los saltos de Apipé, los funcionarios de aquella época no podían imaginar jamás que cuando la misma se pusiera en marcha, organismos como las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la salud tendrían muy claro el hecho de que no son aconsejables los emprendimientos hidroeléctrico en zonas ecuatoriales, tropicales o subtropicales, salvo aquellos que aprovechan el desnivel natural de la masa liquida.
Ni siquiera en la década del 70, cuando se firmaron los acuerdos definitivos que dieron origen a su construcción se puso mucho énfasis en priorizar el estudio del impacto  ambiental. Nunca se aclaro a la población que no es lo mismo un lago que un rió. El rió tiene un alto poder de auto depuración, dada la velocidad con que desplaza sus 9 mil metros cúbicos de agua por segundo. El nuevo, lago en cambio, con un elevado porcentaje de su caudal  estancado y sometido a las altas temperaturas, corre el riesgo de convertirse en una verdadera sopa de esquistosomiasis, dengue, paludismo, fiebre amarilla y otras enfermedades parasitarias, consecuencia directa de la transformación de los ríos en lagos.
Los nordestinos estamos empezando a pagar la dura cuota de sacrificio que nos impone Yaciretá. Por nuestros hijos y nuestros nietos que sea la última. 

*Hector Dalmau es ex Diputado Nacional, y ex Subsecretario de Ambiente Humano
- Bien, pero en los papeles parece que Yaciretá va a mejorar la vida de todos. Habrá electricidad barata y habrá desarrollo, trabajo, menos pobreza, ¿Por qué oponerse a eso?

- Por que el costo es mayor que los beneficios. Cuando se construye una represa de este tipo se divide al rió en dos como con una pared. De un lado queda el embalse a un nivel bastante más alto que el cause original. Al formarse el lago se inunda todo el fértil valle que estaba a ambas márgenes y las islas quedan para siempre bajo agua ¿Cuántos millones de plantas y animales vivían allí? Una enormidad. Y el agua no perdona. A ver si puedo hacerme en tender ,más para que la gente capte lo que significa como sistema un rió de l a magnitud del Paraná. Pensemos en nuestro aparato circulatorio, con sus venas y pequeños capilares. Sabemos que para que todo funcione correctamente es imprescindible que la sangre fluya libremente. Ahora imaginemos que en  una de las venas principales se nos ocurre insertarnos una mini turbina. ¿ Que pasaría? Y ... crearíamos lugares de nuestro cuerpo con altísima presión y otros con presiones muy bajas. Habría hemorragias, muerte de tejidos. En fin, un desastre. Algo parecido sucede cuando se corta el libre fluir de un rió. Cuando mayor es el rió, más serio es el daño causado. Y el Paraná no es precisamente un arroyo.

- Así como lo plantea todo esta a borde de un estallido.

- No exagero para nada. Un famoso biólogo dijo que construir un represa es como tirar una bomba atómica, sol que sin dejar restos de radiactividad. Por lo demás, el nivel de destrucción es comparable. Poner en funcionamiento este tipo de obras implica la exigencia e dejar correr el caudal de agua a través de las turbinas cuando es necesario disponer de mucha electricidad y cerrar el chorro cuando baja la demanda. Esta operación provoca que el agua contenida en un embalse aumente o disminuya según el capricho de los hombres olvidando olímpicamente los ciclos de la crecidas y bajantes que se vienen produciendo desde hace siglos. ¿Qué va a pasar? Cuando el nivel el lago es alto comienzan a crecer plantas acuáticas. De golpe llega la orden de abrir las compuertas, la superficie del embalse disminuye quedando grandes extensiones al descubierto. Entonces lo que intenta nacer es el pasto y algunas plantas terrestres. Regresan algunos animales. Pero bruscamente el mercado pide más energía . se cierran las compuertas se inunda todo de nuevo y la historia vuelve a empezar. Antes había un paisaje lleno de vida ahora nos queda un desierto de agua.

- Bueno, hasta ahora nos contó lo terrible que es construir un represa. Yendo específicamente a Yacireta, ponerla en funcionamiento , ¿agregara más desastres?

- Muchos más. Un ejemplo tiene que ver con el Delta. Esta parte del Paraná está en un equilibrio dinámico muy precario. Es decir el rió se va comiendo a las islas pero como siempre arrastra nuevos sedimentos la cosa no es tan grave, por que lo que pierde las islas de terreno  por un lado lo recuperan por otro. Pero ahora la mayor parte del sedimento va a quedar atrapado en el embalse y las islas del Delta ya no tendrán material para reponer lo que pierden. Ya tenemos un ecosistema en peligro de extinción. Otro problema los peces que van a desovar aguas arriba del muro. Esta claro Cuadro de texto: El exterminador
Son miles las especies que quedaron bajo las aguas o verán modificado su natural desenvolvimiento ante la súbita irrupción del lago de su hábitat. Esta es una lista aproximada de alguna de ellas:
  Árboles: lapacho Rosado, ibirapitá, laurel del monte, higuerón, timbó.
  Plantas: Muchísimas especies de helechos, begonias, orquídeas, lianas, claveles del aire, perperonias, líquenes y cactus.
  Aves: loros, tucanes, halcones, carpinteros.
  Mamíferos: gato montes, coatí, carayá, zorro de monte, guazuncho, guazú pucú, agará guazú, aguará popé, ocelote, aguatí.
  Insectos: miles de especies de mariposas, entre otros.
  Moluscos: caracoles terrestres de varias especies.
  Anfibios: tortugas, culebras y serpientes mayores.
   
que ni el surubí, ni el bagre, ni el dorad, ni la boga, tienen alas así que sortear esta mole de cemento para ellos es materialmente imposible. ¿cómo solucionaron este asunto? Simple, les armaron a los peces una especie de ascensor para que puedan subir. Absurdo. Es como si de golpe en cualquier lugar de la Panamericana pusieran una escalera mecánica para que los coches vayan subiendo de a uno. ¿se imagina el embotellamiento a las  7 de la tarde? Así como no podrán pasar la misma cantidad de coches, tampoco  va a pasar la misma  cantidad de peces. Y muchas especies no van a soportar esa disminución de su caudal migratorio.

Cuadro de texto: LOS NÚMEROS NO DAN

   Pese a las coloridas imágenes de la publicidad, Yaciretá es una central con un bajo coeficiente de eficiencia, dada la relación entre la energía producida y la extensión del embalse. El coeficiente de la represa argentino-paraguaya es de 20 Kilowats por hectárea. Como dato comparativo Itaipú tiene un coeficiente de 93 Kw/ha. Se tenderán nuevas líneas de alta tensión a lo largo de 2.717 kilómetros. Esta claro que estos extensos cableados también provocaran su impacto ambiental. Otro tema que preocupa a los que ubicaron a Yaciretá como uno de sus puntos de estudio es el de su vida útil en relación con su costo. Para decirlo en números redondos, los 70 años que le vaticinan de vida útil no alcanzara para amortizar los casi 10 millones de dólares que costo ponerla en marcha.
Fuera de estos números, un puntero exhaustivo de los daños que producirá nos deja estas conclusiones: 
ü	El lago de 1600 km² (ocho veces la Ciudad de Buenos Aires) comenzó a ser realidad en 1990 cuando se inundaron los saltos de Apipé al cerrarse el brazo principal del Paraná,
ü	Se perderán para siempre 107.600 hectáreas de ambientes naturales terrestres de la argentina y Paraguay.
ü	Las casi 70 mil ha de ambientes terrestres a inundar en la argentina (es decir una superficie cuatro veces superior al Parque Nacional El Palmar). Contistuyen áreas naturales de valor biológico superlativo.
ü	Argentina perderá cerca de un 1% del ambiente de mayor biodiversidad de su territorio: la Selva Misionera.
ü	Aún si la represa operase a cota reducida, casi la totalidad de las áreas naturales isleñas dejaran de existir como una unidad funcional perdiéndose para siempre la condición de insularidad de estos ecosistemas.
ü	Desaparecerá un importante corredor genético entre las poblaciones de especies silvestres de las márgenes argentinas y paraguayas.
                                                                   Claudio bertonatti.

 
- Algunas estimaciones hablan de 300 islas que quedaron bajo las aguas....

- Yo creo que son muchas más.

- Correcto, pero independientemente del  numero, ¿qué pasa con esa materia que hicieron subacuatica de golpe?

- Es materia orgánica. Se descompone, se diluye en el agua y va a envenenar el rió, aumentando la mortalidad de los peces. La  acción de las turbinas revolverá el lecho lleno de árboles y animales muertos. Toda esta materia en descompoción se mezclara con el rió. Otro inconveniente derivado de esto tiene que ver con el agua que consume la población. Como se captara agua más contaminada habrá que tratarla con mucho más cuidado.

- Hace unos años le pidieron al Museo de Ciencias Naturales que elaborara una informe sobre el impacto ambiental que producirá una represa hidroeléctrica en el Paraná Medio. ¿Qué pasó con él?

- En realidad fue un pedido de informes con recomendación. Porque muy amablemente un funcionario nos destacó lo conveniente que seria que la conclusión fuera favorable. De todos modos un grupo de científicos elevó  una nota diciendo que una obra así provocaría un desastre ecológico enorme y terminaba sugiriendo que no se hiciera. Nunca se supo qué paso con esa carta. Bah, sí  se supo. Fue otro triunfo de la tiranía del dinero. Como el haber terminado la represa , como una propaganda que nos inunda para hacernos creer que todo va a ser para mejor. Son las victorias de la dinerocracia.

 

            Publicado en S.O.S. Vida Magazine Ecológico Nº 13 (Septiembre 1994)  

 

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