Represa
hidroeléctrica Yaciretá
Después de 10.000 millones de dólares,
después de 20 años, después de los 100 mil peces muertos, después
de las 300 islas bajo el agua, después de la inundación
de una zona equivalente a ocho ciudades de Buenos Aires,
Yaciretá empezó a producir energía. Pero
para el experto naturalista Ricardo Barbetti estos números
son apenas la punta del iceberg de una obra faraónica
que les costará mucho más a los argentinos presentes y futuros.
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uando a mediados de agosto aparecieron miles de peces muertos en las cercanías de Yaciretá, una gran parte del pueblo argentino descubrió que no siempre la realidad tiene que ver con los avisos publicitarios y que la famosa energía limpia no le va a resultar tan barata a la Nación. Ahora empezamos a descubrir que la naturaleza siempre pasa sus facturas y que armar el lago artificial más grande del mundo no saldrá gratis. La pregunta es entonces cuánto nos costará. Ricardo Barbetti –Jefe de Protección Ambiental y Educación Conservacionista del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia- está convencido de que el monto que habrá que escribir en el cheque ambiental no será pequeño.

- En principio parece necesario preguntarse
por los porque de este tipo de obras.
¿Qué tan
imprescindibles son?.
- Creo que para empezar a contestar esto hay que
reflexionar un poco sobre la cultura que hemos creado y sobre la mentalidad que
instauramos como correcta. Sabemos que estas represas provocan un daño
gigantesco al ambiente. Esto lo sabe cualquiera medianamente informado.
Entonces ...¿por qué se hacen? Y allí tenemos que hablar del hombre que estamos
construyendo. En nuestra cultura el metro que mide todo se llama dinero. ¿Se va
a bajar un 4% el costo final del kilowatio? Listo, no se discute más. Hacemos
la obra y todo lo demás queda afuera precisamente porque el patrón de medida
único que se usó fue el dinero. La vida y la salud no son valores que se vayan
a tomar en cuenta.
- Bien, pero en los papeles parece que
Yaciretá va a mejorar la vida de todos. Habrá electricidad barata y habrá
desarrollo, trabajo, menos pobreza, ¿Por qué oponerse a eso?
- Por que el costo es mayor que los beneficios.
Cuando se construye una represa de este tipo se divide al rió en dos como con
una pared. De un lado queda el embalse a un nivel bastante más alto que el
cause original. Al formarse el lago se inunda todo el fértil valle que estaba a
ambas márgenes y las islas quedan para siempre bajo agua ¿Cuántos millones de
plantas y animales vivían allí? Una enormidad. Y el agua no perdona. A ver si
puedo hacerme en tender ,más para que la gente capte lo que significa como
sistema un rió de l a magnitud del Paraná. Pensemos en nuestro aparato
circulatorio, con sus venas y pequeños capilares. Sabemos que para que todo
funcione correctamente es imprescindible que la sangre fluya libremente. Ahora
imaginemos que en una de las venas
principales se nos ocurre insertarnos una mini turbina. ¿ Que pasaría? Y ...
crearíamos lugares de nuestro cuerpo con altísima presión y otros con presiones
muy bajas. Habría hemorragias, muerte de tejidos. En fin, un desastre. Algo
parecido sucede cuando se corta el libre fluir de un rió. Cuando mayor es el
rió, más serio es el daño causado. Y el Paraná no es precisamente un arroyo.
- Así como lo plantea todo esta a borde de un estallido.
- No exagero para nada. Un famoso biólogo dijo que
construir un represa es como tirar una bomba atómica, sol que sin dejar restos
de radiactividad. Por lo demás, el nivel de destrucción es comparable. Poner en
funcionamiento este tipo de obras implica la exigencia e dejar correr el caudal
de agua a través de las turbinas cuando es necesario disponer de mucha
electricidad y cerrar el chorro cuando baja la demanda. Esta operación provoca
que el agua contenida en un embalse aumente o disminuya según el capricho de
los hombres olvidando olímpicamente los ciclos de la crecidas y bajantes que se
vienen produciendo desde hace siglos. ¿Qué va a pasar? Cuando el nivel el lago
es alto comienzan a crecer plantas acuáticas. De golpe llega la orden de abrir
las compuertas, la superficie del embalse disminuye quedando grandes
extensiones al descubierto. Entonces lo que intenta nacer es el pasto y algunas
plantas terrestres. Regresan algunos animales. Pero bruscamente el mercado pide
más energía . se cierran las compuertas se inunda todo de nuevo y la historia
vuelve a empezar. Antes había un paisaje lleno de vida ahora nos queda un
desierto de agua.
- Bueno, hasta ahora nos contó lo terrible que es construir un represa. Yendo específicamente a Yacireta, ponerla en funcionamiento , ¿agregara más desastres?
- Muchos más. Un ejemplo tiene que ver con el Delta.
Esta parte del Paraná está en un equilibrio dinámico muy precario. Es decir el
rió se va comiendo a las islas pero como siempre arrastra nuevos sedimentos la
cosa no es tan grave, por que lo que pierde las islas de terreno por un lado lo recuperan por otro. Pero ahora
la mayor parte del sedimento va a quedar atrapado en el embalse y las islas del
Delta ya no tendrán material para reponer lo que pierden. Ya tenemos un
ecosistema en peligro de extinción. Otro problema los peces que van a desovar
aguas arriba del muro. Esta claro
que ni el surubí,
ni el bagre, ni el dorad, ni la boga, tienen alas así que sortear esta mole de
cemento para ellos es materialmente imposible. ¿cómo solucionaron este asunto?
Simple, les armaron a los peces una especie de ascensor para que puedan subir.
Absurdo. Es como si de golpe en cualquier lugar de la Panamericana pusieran una
escalera mecánica para que los coches vayan subiendo de a uno. ¿se imagina el
embotellamiento a las 7 de la tarde? Así
como no podrán pasar la misma cantidad de coches, tampoco va a pasar la misma cantidad de peces. Y muchas especies no van a
soportar esa disminución de su caudal migratorio.

- Algunas estimaciones hablan de 300 islas
que quedaron bajo las aguas....
- Yo creo que son muchas más.
- Correcto, pero independientemente del numero, ¿qué pasa con esa materia que hicieron subacuatica de golpe?
- Es materia orgánica. Se descompone, se diluye en el agua y va a envenenar el rió, aumentando la mortalidad de los peces. La acción de las turbinas revolverá el lecho lleno de árboles y animales muertos. Toda esta materia en descompoción se mezclara con el rió. Otro inconveniente derivado de esto tiene que ver con el agua que consume la población. Como se captara agua más contaminada habrá que tratarla con mucho más cuidado.
- Hace unos años le pidieron al Museo de Ciencias Naturales que elaborara una informe sobre el impacto ambiental que producirá una represa hidroeléctrica en el Paraná Medio. ¿Qué pasó con él?
- En realidad fue un pedido de informes con
recomendación. Porque muy amablemente un funcionario nos destacó lo conveniente
que seria que la conclusión fuera favorable. De todos modos un grupo de
científicos elevó una nota diciendo que
una obra así provocaría un desastre ecológico enorme y terminaba sugiriendo que
no se hiciera. Nunca se supo qué paso con esa carta. Bah, sí se supo. Fue otro triunfo de la tiranía del
dinero. Como el haber terminado la represa , como una propaganda que nos inunda
para hacernos creer que todo va a ser para mejor. Son las victorias de la
dinerocracia.
Publicado en S.O.S. Vida Magazine Ecológico Nº 13 (Septiembre 1994)